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05 junio 2014

De Sombras: The Invisible Woman (2013) y Anonymous (2011)

Una confesión: mis lecturas de hace una temporada resultan, como poco, aburridas. Aburridas en el sentido de que, por un motivo u otro, no consigo terminarme ninguno de los libros que tengo empezados. Y no es que no sean buenos libros, al contrario, considero que son magníficos, pero algo me para. Así que, que le haremos, en su lugar, me he dedicado a las series y películas. 

Una de mis mayores debilidades en cuanto a películas o series son las adaptaciones literarias, sobre todo las inglesas. Y las películas sobre artistas. Hay algo entre presuntuoso e inocente en muchas de las maneras en las que tratamos de entender las vidas artísticas. 

Hoy hablaré de dos sombras improbables, una que resulta creíble… la otra, ni por asomo. 

1. The Invisible Woman (2013). Por un momento estuve convencida de que la película era de Jane Campion, excepto que la dirigió el mismo Ralph Fiennes, que también interpreta a un ya mayor Charles Dickens y su muy rumoreada relación con Ellen Ternan. ¿A que viene mi 'improbable'? básicamente porque en gran medida el carácter de su relación es especulación, Tomalin insiste en que fue sexual mientras Ackroyd asegura que su relación fue esencialmente platónica. Lo cierto es que Dickens quemó en varias ocasiones su correspondencia, y, aunque se separó públicamente de su mujer, la presencia de Ellen en la vida de Dickens fue más una habladuría que algo que la gente pudiera constatar. De su relación por escrito nada o casi nada queda, a pesar de que uno de los hijos de Dickens lo admitiera públicamente después de que Ellen muriera, así que qué tipo de relación mantenían, saber si Ellen le quería de verdad, si realmente tuvieron juntos un hijo que murió apenas nacer o no… es, básicamente especulación. En este caso, pero, lo esencial es que Ralph Fiennes y Felicity Jones consiguen ofrecer un retrato complejo y muy real como su relación bien pudiera haber sido. 

Eso si, sigue pareciendo de Jane Campion.



2. Anonymous (2011). Con esta no he podido ni terminar, lo siento, la película en si no es demasiado extraordinaria… ¿su propuesta? peor que esta nueva serie de Da Vinci's Demons, que, al menos, no niega que es ficción. Conocía la versión que atribuye la autoría de las obras de Shakespeare a Marlow, pero no la de Edward de Vere. Llevo varios días dándole vueltas a internet para intentar sacarle zumo a la teoría de los Oxfordianos, y lo que me encuentro en gran medida son interpretaciones de texto del tipo "con eso quería decir", snobismo, líneas subrayadas en una biblia, anagramas complejos y conspiraciones. Y lo que es más un gran desconocimiento de la función del teatro en el renacimiento y concepciones, como poco, anacrónicas de la figura del 'autor' y de la importancia del 'texto'. Puedo estar equivocada, no lo dudo, pero hasta el día en que aparezca una prueba más interesante que "era una conspiración", mi filóloga interna seguirá la ley de Occam y las pruebas que existen. Además, lo siento, pero la facilidad con la que la película roba a Elisabeth I de cualquier tipo de agencia es, como poco, perturbadora, sobre todo por el tipo de monarca que fue. Casi prefiero la enorme farsa que es Shakespeare in Love, tonta como es. 


Casi mejor me dedico a ver las adaptaciones cinematográficas de las obras de Shakespeare, que esto ha sido casi traumático, menos mal que existe el botón de stop. 

18 septiembre 2013

The Drifter de Taylor Steele






Hoy por hoy y entre la mayoría de mis amigos soy relativamente famosa por ser la plasta que no soporta ir a la playa en verano, las conversaciones en las que los pobres intentan convencerme para ir son casi épicas. Desde aquí, y si me llegáis a leer, lo siento, se que lo hacéis de buena gana y siento también ser la alegría de la huerta al respecto, pero, de nuevo, lo siento, no soporto las playas de la zona de Barcelona. No puedo, me superan; esas masas de gente que necesitan sentarse bien cerquita, sacudirte toda la arena encima, poner la radio a tope y gritar en lugar de hablar, sumado al sol en mi cabeza... no es conductivo a mi buen humor. Y eso no tiene porqué aguantarlo nadie.

Con todo, supongo que resulta irónico que en realidad me fascine tanto el mar y que la playa me encante, pero no, no es un oxymoron vital, me encantan las playas. Crecer los veranos en la Platja Llarga de Tarragona, con kilómetros de arena para mis hermanos y para mi, la del Miracle donde apenas estábamos los pringaos de las lecciones de Optimist y nadie más, la casita de mis tíos delante de la arena o aquellas playas solitarias y desérticas que descubrí en algunos viajes (las negras de Islandia, las blancas de Australia), hace que a la que oigo regaetton tenga que darme media vuelta. Me he vuelto snob, prefiero hacer cualquier otra cosa antes que alimentar mis instintos asesinos, es una de mis grandes contribuciones ciudadanas. 

¿Se hacer surf? Leches, no, habré crecido en una playa pero el mediterráneo es una piscina para niños pequeños. De todas formas en ocasiones me encantaría aprender, así que paso épocas en las que me dedicó a tragarme documentales y demás sobre surf. ¿Me sirve de algo? No mucho, sigo sin saber hacer surf (pero a cambio se que tiene su origen en Hawaii que se llamaba 'heʻe nalu' y que era una expresión artística).

Lo primero que me atrajo de Rob Machado es su apellido. Es el apellido de mi poeta español preferido, así que no pude evitar acordarme de él. Con el tiempo descubrí que es uno de los profesionales de surf más famosos y respetados del mundo. Pero no únicamente del deporte en sí, Rob Machado se está convirtiendo en una especie de mito de un tipo de vida, heredera de esos viajeros románticos de antaño, un vagabundeo moderno en busca de olas. 

Y The Drifter (2009) tiene mucho que ver con eso.

La narrativa de The Drifter es muy, muy similar a los tópicos en los que se crea ese viajero romántico, que lentamente se aleja del ruido urbano en busca de una esencia o una comprensión, encontrando habitantes "nativos" por el camino. Grecia o España en el XVIII, Indonesia para el surfista moderno, no hablamos de nada nuevo. 

En todo este proceso es divertido leer las críticas y comentarios a The Drifter que se encuentran por internet (ese pseudo país), perfectamente válidos en algunos aspectos, si no fuera porque muchos huelen a envidia cochina. 

Los deportistas de élite tienen como material base su propia persona, su cuerpo y lo que éste puede hacer es su producto principal, ser consciente de eso y escoger una narrativa concreta para presentarse es esencial para muchos. Es algo que, además, hacemos todos en otros niveles. Mis piercings, mis tatuajes, la cámara de película que cargo conmigo siempre, las bolsas de tela que uso, los libros que llevo encima, los skynnies negros rotos que más me pongo, mis camisetas sencillas que uso, los pañuelos que últimamente me da por usar en el pelo, mis gafas... son elecciones conscientes de un tipo de personalidad que proyecto al mundo; una personalidad que muchos encajan en lo de hipster y que consideran falsa. Si no fuera que de guay tengo poco para empezar, luego siempre me pregunto ¿"Falsa" respecto a qué? Yo sigo siendo yo, no sabía que tuviera que rendir cuentas ante un tribunal invisible de aceptación como persona. 

Muchas de las críticas lo acusan dicen que "no es un documental, es una película", asumiendo que un documental no usa de elementos estructurales básicos a cualquier tipo de narración. ¿Hace falta que comente acerca de la absurdidad de tal creencia? Somos historias, nos creamos a base de historias, tanto las que empiezan como "érase una vez" cómo las que no, tanto las que explicamos a los demás como las que nos explicamos a nosotros mismos (mi snobismo asoma de nuevo). 

The Drifter es un producto heredero de toda una narrativa romántica del héroe a la deriva por caminos poco transitados. Si buscáis algo nuevo definitivamente no paséis por aquí; el atractivo reside, en este caso, en la formulación, en una voz distinta, en la creación de una imagen espectacular, maravillosa de contemplar. Pues, a pesar de que la narrativa pueda parecer manida, que después de años de estudiar como el héroe o la heroína se definen y defienden en caminos desconocidos... como una mosca a la miel me he ido a ver los paisajes de Indonesia, la gente, la naturaleza, lo que cuenta este tipo. La playa. 

¿Qué será que tiene el mar que, cómo el fuego, puedes estar contemplándolo horas sin cesar? 



PS: bla bla bla bla ¿y porqué tengo siempre la sensación de decir lo mismo? probablemente por que siempre digo lo mismo, *lesigh*. 

01 agosto 2013

y dónde os vais de vacaciones?

Supongo que muchos os iréis de vacaciones, pero si no sabéis donde ir o si os quedáis por aquí (como yo), no os preocupéis, un poco de propaganda pues también podéis hacer otra clase de viajes: 


Una visita por Harry Potter nunca deja de ser divertida (Caroline Hadilaksono).


O podéis decantaros por El Hobbit, un sitio seguro de diversión y aventura (Steve Thomas). 


Volver a Star Wars siempre es una aventura asegurada, con paisajes, personajes y citas míticas (Steve Thomas)




Visitar Dune puede ser algo más oscuro y denso, pero no por ello menos entretenido (Dr FaustusAU).


O pasearte por el espacio con alguna parada a ver a Ulises 31 (Neil MacCullough). 



Si ninguno os convence, Akira, Batman o Spiderman siempre pueden haceros sitio en casa (Justin Van Genderen).

O ya directamente pasar por Total Recall, Solaris o Star Trek (Dean Walton).




[Muchas de las imágenes las he encontrado gracias a SuperPunch... mientras buscaba otra información]

21 julio 2013

Attack the Block de Joe Cornish



Hoy me han recordado, en un momento de épico frikismo (con gente que acababa de conocer), esta joya de la que quise hablar en su momento, pero por x-razones se me pasó: Attack de Block

Si alguno habéis visto Misfits, reconoceréis un poco el terreno. Así que no os esperéis que sus protagonistas se tomen en serio lo que muchos nos tomamos en serio, las prioridades son otras. Y si no conocéis ni la una ni la otra y no sabéis de que puñetas hablo, de verdad, de verdad, mirad de que va el otro lado de ese Londres que a tantos de nosotros nos atrae. Esto también es Londres, no lo olvidéis. 

¿Y lo que seguro que no es? ET, ni de coña: ni maravillosos descubrimientos, ni escenas tiernas. Los aliens no son muy agradables, pero es que los adolescentes tampoco lo son. Cuando empieza la película, nuestros fantásticos héroes, roban a Sam, una de las vecinas del bloque de casas en el que viven. Una vecina que luego les denuncia a la policía (una "chivata") pero con quién se verán obligados a compartir aventura.  ¡Ah! y con un pijo que se cree superguay (la ironía de Sound of da Police), el camello del edificio, el gangster más chungo del barrio y dos críos que intentan ganarse el nombre de guerra.

Lo único de tierno que puede tener la historia es que Moses, el claro líder de la banda de chicos del bloque, aprende a aceptar las consecuencias de sus acciones y que Sam (y el resto de nosotros) deja de ver a Moses y al resto de los chicos como "aliens". Son solo adolescentes chulos con problemas y con actitud.

Pero fijo que me robarían si me vieran, clase media que soy.

'What kind of alien would invade some council estate in south London?''One that’s lookin’ for a fight!'

Pues eso.



[Imágenes @ 1.Paul Jacob Scowden 1 |  4. Borg Sinaban]

26 abril 2013

A Young Doctor's Notebook (serie de Playhouse Presents)

Gracias a un conocido de un conocido de un conocido, hace cosa de unos 7-8 años, una de mis mejores amigas y yo pudimos pasar una semana de pleno verano en Venecia, en casa de un veneciano, que es la gracia del asunto. Por la mañana el sol apretaba entre las 'calles' y los canales, por las noches me iba mucho más al este y me perdía por el baile de fantasmas de El Maestro y Margarita. ¿Me gustó? No, ni siquiera lo entendí. Me esperaba, por alguna razón, a otro Fausto y otra Margarita, y aunque sus luces y sombras alumbran teatros muy parecidos, Bulgakov no podría ser nunca Goethe. 

Con los años me da que pensar que Bulgakov no se podría contener como Goethe. Bulgakov se desborda. Así también, con los años, mi percepción de El Maestro y Margarita ha cambiado, convirtiendo el texto en una asombrosa danza de muertos temeraria, surrealista, cínica y mucho más divertida de lo que me pareció al principio. 

Ese sentido del humor que luce también A Young Doctor's Notebook, creada por Playhouse Presents y basada en sus cuentos de A Country Doctor's Notebook (y es más que probable que su Morphine tuviera mucho que ver en la creación), donde narra sus experiencias en un hospital de provincias al que le mandan después de haberse graduado con honores en medicina.

Pasada por el matiz inglés, hasta una bicicleta adquiere sentido del humor, así que lo que en esencia es la historia de una adicción puede llegar a ser tremendamente divertida. Aunque ya nos vayamos a lo más negro y tétrico del sentido del humor. Y es que además, Mikhail Bulgakov tiene toda la pinta de ser un tipo divertido (en ocasiones, dudo mucho que la revolución le dejara demasiado espacio para el humor, pero después de leer que en 1939 después de leer su genial novela a un grupo de amigos se le ocurriera comentar que lo llevaría a publicar, no puedo evitar pensar que no se lo consiguieron aniquilar).

Las consecuencias de la experiencia en contraposición a la inocencia, a base de teatro negro, no olvidemos que Bulgakov era, sobre todo, escritor teatral y los de Playhouse hacen honor a esa influencia, en un hospital perdido en Smolensk que es casi un escenario teatral.

Y por cierto, Jon Hamm y Daniel Radcliffe están geniales y el sentido cómico de ambos es fantástico. Los cuatro capítulos de la serie se pasan en un segundo, entre sífilis, gotas y jarabe, partos y hernias, y un pseudo-Tolstoi tan perfecto que nunca conseguirá emular. Y aburrimiento y risas de las de "me oye mi compañero de piso y se cree que estoy mal, porque el protagonista lleva las manos llenas de sangre hasta el codo".

Vamos, de no perdérsela.


14 diciembre 2012

Great Expectations de la BBC (serie)

Es una de cal y otra de arena.

Seamos serios; (ay, es que no puedo, en serio que lo intentaré, pero se me escapará la risa) leer a Dickens es todo un ejercicio. Y no sólo mental, físico también, que lo de cobrar por palabras en ocasiones se nota en los ladrillos que acabamos cargando. Por eso, el intento de la BBC de adaptar sus libros es una maravilla para los que adoramos a Dickens, pero también queremos leer otras cosas. 

Great Expectations es según algunos la mejor obra de Charles Dickens; no es de mi gusto, yo prefiero, de lejos y con más títulos bajo el brazo, la algo psicodélica Our Mutual Friend o el *genial* thriller Bleak House. Great Expectations es ('in a nutshell' que dicen por ahí) la historia de la creación y la caída de un snob. Money, money, money.

Great Expectations es también, en mi caso, una revisitación; lo leí debe hacer casi 10 años, en mis años mozísimos e impresionables. Algo debí leer mal, pues no me entusiasmó demasiado (en comparación con Hard Times o David Copperfield, que me leí seguidos) y mira que Pip es igual de panoli que David (y eso que el proceso de maduración de Pip me parece más bien construido que el de David). O quizás es que Great Expectations me rompió el corazón y el final es casi como un coser un roto. Sigue estando roto, aunque no lo parezca.

Este año sale también una película que adapta la novela, si no recuerdo mal, pero de lo que quiero hablar es de la serie de la BBC, que en un principio lo tiene todo para ser toda una aventura tanto visual como narrativa.

Verse el primer episodio es una fantástica bofetada visual, los pantanos de Tollesbury Wick son estremecedores, la forja es claramente dickensiana (esos claroscuros), el polvo en casa de Mrs Havisham de los que se cuelan hasta el fondo del alma; los actores son todos estupendos, el niño que hace de Pip es absolutamente genial... pero es que entonces ese niño crece. Y la hemos cagado. Figurativamente, pero la hemos cagado. No os podéis imaginar lo mal que he llegado a pensar para intentar entender como alguien tan inexpresivo como Douglas Booth se ha llevado el *papel principal de la serie*.

¿Fotogénico? No lo dudo, ¿objeto del deseo en Christopher and his Kind? perfecto, al fin y al cabo la película es de Matt Smith. Pero la narración de esta serie se tendría que aguantar gracias al actor que hace de Pip... y no; es imposible entender el proceso de crecimiento y aprendizaje del personaje en alguien que no tiene otra expresión que la de "chico guapo ante la cámara". Y a Pip hay que manejarlo con cautela, pues a pesar del fondo bueno, hace bastantes cosas despreciablemente pijas.

Son infinitamente mejores el resto de actores que lo rodean y, sinceramente, son ellos la que la sacan adelante. Probablemente solo por ellos ya vale la pena terminarla.

Qué descanso.


Como un aparte: alguien tendría que haber hablado en serio con el director de la serie y mencionarle un par de cosas antes del montaje final, cosas como 'queer theories' y 'homoerotic (sub)text' pues en mas de un momento he tenido la sensación de que Pip estaba más enamorado de Herbert que de Estella. Y esa hubiese sido otra historia distinta.

03 diciembre 2012

Jonathan Strange and Mr Norrell en la BBC



Imaginaos que la magia ha existido siempre, que ha evolucionado como parte natural de nuestra especie, sin misterios (excepto los intrínsecos al tema) y como parte admitida de nuestra historia. Entonces, a principios del siglo XIX, la cosa no anda demasiado fantástica y aparte de unos cuantos teóricos, la cuestión práctica pues como que no. Que nada, que parece que se ha acabado. Hasta que Mr Norrell aparece en escena al hacer hablar las estatuas de la Catedral de York. Y este pedante, snob e inteligente estudioso se convierte en el personaje *it* de la sociedad inglesa. Imaginaos, también, lo que pensará cuando accede a tomar como aprendiz a Jonathan Strange, señorito de aquellos ingleses de clase media, ni por asomo con madera de héroe, pero a los que todo se les da puñeteramente bien. 

De eso y de muchas otras cosas (significativas e insignificantes) trata uno de mis libros favoritos de los últimos años, Jonathan Strange and Mr Norrell (publicado aquí por Salamandra así que no puedo aseguraros nada acerca de la calidad de la traducción). Un tocho de unas 1000 páginas. Un libro bastante especial en su especie, muy de gentry inglesa, un libro de magia pero sin el carácter épico o aventurero de los libros de fantasia, más hijo de Jane Austen o Dickens que de Tolkien; nada fácil para los que no ven la profunda imaginación e ironía del texto.

Y resulta que la BBC lo adaptará a miniserie este año 2013 (... es probable que haya contenido un gritito de emoción que ni las fans de Justin Bieber).

Señores de la BBC, mi amor eterno. Señores de eso que llaman "televisión española", tomen nota de como se hace televisión, gracias.



[Imagen de readtoher]

12 noviembre 2012

Children of Men de Alfonso Cuarón

Hace poco mi hermano gemelastro fue padre, así que me acabo de convertir en tía de una niña preciosa (por supuesto que es preciosa, soy su tía, y si lo digo es que lo es, prerrogativa familiar). No es algo ya que se me haga extraño cuando, por doquier, amigos y conocidos ya empiezan a presentarme a sus retoños.

Dicen que es imperativo humano eso del reproducirse. No lo es para todos, pero si los suficientes como para que hayamos sobrevivido hasta ahora. Aunque también es verdad que nuestro imperativo reproductor está, desde la penicilina (y eso de lavarse las manos) un poco salido de madre. 

Pero, imaginaos por un momento que perdiéramos esa capacidad. 

Manuel de Pedrolo nos asegura que la madre de la humanidad será una chica morena, adolescente y virgen llamada Alba. Para Alfonso Cuarón en Children of Men, será Kee, inmigrante africana  desposeída en una Inglaterra racista y aislada, la futura madre de la humanidad. Distopias de lo humano y nuevas evas.

Es como la teoría de los 6 grados de separación entre nuestra realidad y la realidad de la película, no andamos tan lejos como para que cualquiera de las escenas nos sean familiares. Cambia el dial un par de grados y con ella te toparas. Lo suficientemente cercana para que aquello de la ciencia-ficción se diluya en "ensayo" o "especulación". 

Esta es una genial especulación de lo que entre un desliz aquí, otro allí, nuestra sociedad puede crear, las semillas están todas plantadas. Y es también una historia de esperanza, aquella que se esconde al fondo de la jarra de Pandora (la metáfora aquí es de las obvias, lo siento, lo haré mejor de ahora en adelante).






NB: Cuando hablo de la versión de Alfonso Cuadrón es porque la película está basada en un libro de PD James, al parecer algo irregular, y del que Cuarón se ha desviado en bastantes detalles. No lo he leido así que no puedo opinar respecto al libro, pero, si, soy de las que creen que en ocasiones la película es mejor que el libro.
NB2: Ya se que no es muy reciente pero es que soy lo menos moderno del mundo a veces...



Children of Men (Hijos de los Hombres). 2006.
Dir. Alfonso Cuarón
Reparto: Clive Owen, Julianne Moore, Michael Cane.

18 octubre 2012

Los Guardianes de los Libros Infantiles



Hoy toca una de niños. Y no tan niños, pues para el caso, bienvenido sea el síndrome de Peter Pan. 

¿Os acordais del corto que ganó el Óscar? Todo lector que se precie se alegró ese día: The Fantastic Flying Books of Morris Lessmore de William Joyce. Que por cierto es ilustrador de libros infantiles (de los que tiene un buen número a su nombre). Y que hizo una fantástica versión en libro, de ese Buster Keaton en el mundo de Oz.

Dentro de poco (el 30 de Noviembre en España) El Hombre de la Luna se paseará por los cines. Así como Nicolás San Norte (los brazos tatuados del póster de arriba son de él, espadachín, criminal famoso, rufián, conocedor de todo tipo de armas) y Conejo de Pasqua (maestro chocolatero, ninja, maestro zen), para empezar. Y, lo mejor de todo, por algunos libros. Son Los Guardianes y Bambú sacó el día 15 los 3 primeros libros: 

 

La campaña es inmensa, no hay duda; un proyecto para diferentes medios que pretende alcanzar también el máximo de países posibles y un total de 13 libros de mitos infantiles. No pretendía hacer publicidad, pero  las ilustraciones de Joyce son impresionantes y aunque lo de reinventar mitos no es precisamente original... bueno, soy de la opinión que, en ocasiones, ser un niño hoy por hoy es un chollo (no llevo muy bien todos aquellos que se lamentan de que los productos infantiles juveniles "ya no son lo que eran").

(Pasaros por la Editorial Bambú, mirad el trailer de la película; El Origen de los Guardianes.)

Y si tenéis niños, leedles libros (estos u otros), que muchos nos pasamos toda una vida buscando esa "ilusión" casi real del mundo de lo fantástico que se tiene esos primeros años (a mi aún se me tiene que ir el miedo que me produce Hansel y Gretel).



09 octubre 2012

Fanny Brawne y Bright Star de Jane Campion

Sobre gustos y disgustos dicen que no hay nada escrito. Mi abuelo siempre responde a ese lugar común diciendo que, en realidad, hay muchísimo escrito, otra cosa es que nos pongamos de acuerdo (así que me dedico a añadir un poco más). 

Este texto se lo debo a la entrada del blog de Magrat, donde comentaba la maravillosa película de Bright Star, pues me dio, de hecho, bastante en que pensar (en temas como nuestros gustos o como nos reflejamos en los personajes femeninos del cine o la literatura, así como en, más particularmente, que me gusta ver a mi en esos personajes). Debo admitir que su opinión sobre Fanny me sorprendió, lo que probablemente es un arranque de arrogancia por mi parte, pues como personaje yo encontré a Fanny fascinante.
Así que me senté, me miré la película de nuevo y me pregunté ¿por qué me gusta tanto la Fanny de Jane Campion? 

Y así me encuentro con la primera imagen de Fanny en la película: trabajando de madrugada en una labor cuando su hermana pequeña se despierta y la mira, así que, la primera sensación que tienes del personaje es que es trabajador, detallista... y el centro de la historia, pues es hacia ella que la mirada de la más pequeña se posa (como aparte; no olvidemos que el poema que da título a la película, Bright Star, es sobre Fanny, el objeto pasa a la posición de sujeto). 

La segunda vez que la vemos es entre barro y en un entorno básicamente oscuro y gris, con el resto de su familia, claramente la más extravagante, consciente entonces del valor que tiene su labor como costurera. Es elegante y es vanidosa (ha cambiado el verbo de la frase; Jane Campion, al mostrarnos escenas del trabajo y el talento de Fanny como costurera, así como sus resultados, equipara su valor al del poeta).

Para la tercera escena ya está discutiendo con Brown, algo que parece un feudo bastante irremediable, que se mantiene en ciertos tonos civilizados pero con un fondo de verdadero desagrado. Fanny es divertida e inteligente, algo sabionda, aunque claramente carece del fondo intelectual de Brown, es vengativa y tiene “enemigos”. Es dramática. Tiene apenas 18 años. 

.... Y ahora acordaos de vosotros mismos a esa edad.

Antes de que se descubrieran las cartas de Fanny, muchos desconocían la importancia de su existencia en la vida de Keats mientras otros la consideraban, como poco, dañina y, por supuesto, no a la altura del amor del poeta. Otros muchos, recuperaron, con esas cartas, la imagen de una mujer merecedora de Keats. 

Pero salgamos de las generalizaciones de "ellos", en el fondo da igual, pues da igual si uno se merece algo o no... nada tiene que ver con la vida real.

Jane Campion crea una historia donde nuestra tendencia a contar méritos carece de motivos, una historia donde Fanny es más mundana, más dramática, más real(ista) que Keats, pero también mucho más constante (curiosamente será él el que tenga más dudas de los dos, el que rompa con ella para luego volver); donde ambos son, sencillamente, dos chicos jóvenes que se enamoran. Distintos y lejos de ser perfectos, pero sinceros en lo que sienten.

O tan sinceros como cualquiera de nosotros pudiera serlo.

Supongo que por eso me gusta Fanny (al fin y al cabo, no todas podemos ser Elisabeth Bennet... gracias a dios).




13 septiembre 2012

Polaroids y replicantes

He desaparecido, lo siento, no quería desaparecer. Aquello de causas de fuerza mayor, trabajo, etc. 

Mientras, hace unas semanas una amiga me dejo su copia de Blade Runner, en la que volví a pensar por un artículo que me pasó el señor Blumm, sobre The Recognitions. Y luego recordé las polaroids de Sean Young del rodaje. 

Debo decir que me ha gustado muchísimo más esta vez que cuando la vi en mis mozos 20 (y no solo porque sea fan incondicional de Mr Hauer). 












[Vía La Boite Verde]

28 abril 2012

Birdsong (serie) de la BBC One




Cuando tomé la decisión de ir leyendo libros centrados en la Primera Guerra Mundial, por algún motivo no me pasaron por la mente las películas o las series, cuando quiero puedo ser muy simple. Y, curiosamente, un par de días después de publicar mi entrada de resoluciones para el 2012, me puse Birdsong... y me encontré de lleno en las trincheras de Francia.

Birdsong es una miniserie de la BBC; dos capítulos de más de una hora y basada en un libro del mismo título de Sebastian Faulks (a quién mencionaba aquí, je!). No puedo comentar demasiado sobre el libro pues la única información que tengo es la de internet, pero de la serie os puedo decir: miradla.

Birdsong es la historia de Stephen Wraysford, interpretado por Eddie Redmayne, un frío, supersticioso y duro soldado al cargo, junto a soldados de infanteria, de una división de zapadores en el frente francés durante la Primera Guerra. Curiosamente, cerca de las trincheras francesas en las que ahora se encuentra, Stephen estuvo viviendo una temporada, unos años atrás, con la familia Azaire para aprender acerca del funcionamiento de la fábrica de la familia; cerca del río Somme. Huérfano, enérgico y pasional, Stephen se enamoró de la señora Azaire, Isabelle, interpretada por Clémence Poésy, quien, a la larga y de forma compleja, le dio una familia, pero no fue capaz de ser parte de ella. Pues, más allá de la historia de amor, Birdsong es también una historia de familia, y de como llega uno a ella.

Mucho le deben la novela y la serie a Wilfred Owen (If in some smothering dreams you too could pace / Behind the wagon that we flung him in, / And watch the white eyes writhing in his face, / His hanging face, like a devil's sick of sin; / If you could hear, at every jolt, the blood / Come gargling from the froth-corrupted lungs, / Obscene as cancer, bitter as the cud / Of vile, incurable sores on innocent tongues,--- / My friend, you would not tell with such high zest / To children ardent for some desperate glory, / The old Lie: Dulce et decorum est Pro patria mori.) y a Siegfried Sassoon. 

Es, en ocasiones, demasiado intensa para mi (aunque en las escenas de guerra bien se lo merece), pero la actuación de todos los actores es tan formidable, que me olvido de la parte más melodramática y se me llenan los ojos de los personajes y de los maravillosos colores, por que, además, la serie es visualmente preciosa. Así que, si os apetece que os estrujen emocionalmente con una buen historia, adelante, miradla. 

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