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26 junio 2012

Some Hope de Edward St Aubyn

Han pasado unos cuantos años y Patrick, eterno listillo, se ha gastado casi todo su dinero en drogas. Y ahora que los treinta le rodean, sobrio desde hace ya tiempo, intentará sobrevivir una noche (una vida) en una fiesta de la alta sociedad, de esa nobleza propietaria (incluyendo invitado real) que parece que viva en otro mundo.

Patrick lleva una temporada limpio. Pero no es trabajo fácil lidiar con una adicción que controlar y un puñado de pijos que en realidad no soporta demasiado. Sobre todo porque la mente de Patrick sigue siendo levemente hiperactiva y la droga no ha eliminado ninguno de los problemas de los que huía. Las voces no se articulan como antes, pero la ansiedad que las criaba sigue existiendo.

Pero, y a pesar de todo lo que me gustan las novelas de Patrick, este libro ha sido una decepción. Quién lo iba a pensar. Patrick sigue siendo Patrick, pero su voz se ahoga entre todo el ruido de fondo de los otros snobs que le rodean.

No tiene gracia que la voz de Patrick se hunda entre otras, sobre todo cuando parece que se esté perdonando a si mismo, y, quizás, a su padre. Y que está dejando de huir. El proceso es mucho más interesante, sobre todo por la naturaleza poco sentimental y cínica de Patrick.

No me acaba de gustar que me den relleno.



Never Mind | Bad News | Some Hope | Mother's Milk | At Last

21 mayo 2012

Bad News de Edward St Aubyn

Supongo que hay momentos en que conectamos extrañamente con una voz literaria. Supongo que también lo podeis llamar 'crush' intelectual(oide).
Si tuviera que resumir que es lo que me gusta tanto de Edward St Aubyn supongo que me quedaría con la extraordinaria fluidez de su narración y ese humor negro y corrosivo que convierte la más terrible de las escenas en desesperadamente divertidas.
'And so here he was again, slumped in the back of a cab, in a seat often repaired with black masking tape, but still opening ocasionally onto small craters of yellow foam, back in a nation that was dieting its way to immortality, while he still dieted his way in the opposite direction.'
Si en el primero de los libros nos paseamos por la provenza francesa, en Bad News, el segundo de la serie, nos encontramos en New York durante un largo fin de semana. Patrick Melrose ya no es un niño de 5, sino un joven de 22, independiente de su familia y que sigue buscando ese perfecto desapego con el que nos dejó en el primer libro (convirtiéndose en la lagartija que se paseaba por la pared).

Y es que Patrick es prisionero de una terrible adicción a la heroína y la cocaína.

Obligado a ir a buscar los restos de su padre David a New York, huyendo tanto del pasado como del duelo, su promesa de no tomar heroína durante el viaje se derrumba pronto y durante las siguientes horas se embarcará en otro viaje por las calles y las drogas de la ciudad.

A primera vista son dos los mundos que se enfrentan a través de Patrick, el mundo de las drogas y sus habitantes y el de la clase social, intelectual y rica de la que forma parte Patrick; bien se preocupa él de separarlos con ese snobismo clasista tan irremediablemente inglés.

Pero, más allá de ese nivel, la batalla es en realidad otra; un mundo interior poblado de voces que le atormentan articulándose en los momentos más idos de la dosis, alucinaciones auditivas aleatorias, una adicción que le da una promesa de paz perfecta y un verdadero infierno a partes iguales, así como un profundo deseo de pasear por los límites de su cuerpo.

Por contra, un mundo exterior, una vida social que casi le son una molestia de la que deshacerse hasta el siguiente chute... pero las realidades de las adicciones son muchas y variadas, y en Patrick hay un deseo algo desesperado por contacto social, como si buscara una verdadera comunicación con alguien, pero, evidentemente, no puede evitar sabotearse, la heroína ya es esa comunicación.

Y presente como un fantasma, David, siempre David, quién, para colmo de las ironías ha logrado la muerte antes que Patrick, que lleva años coqueteando con ella.

Never Mind | Bad News | Some Hope | Mother's Milk | At Last

  
[Foto vía  Demystify Me Tumblr]

27 abril 2012

Never Mind de Edward St Aubyn

Nos topamos con el padre de Patrick, David Melrose, en el patio, aún en pijama, gafas de sol y matando hormigas con la manguera; mientras, la criada-cocinera busca la manera de entrar sin que la vea, pues va cargada con ropa de la casa. La madre de Patrick, Eleanor, se recupera de una resaca buscando más alcohol por la casa, aunque la mayoría de las provisiones las guarda normalmente en el coche. Esa misma noche han organizado una cena en su casa de la Provenza con algunos de los amigos de David, músico retirado, médico retirado y 'gentlemen of leisure'... gracias al dinero de ella, por supuesto. Será algo informal, sus vecinos en la Provenza, Víctor y su amante americana Anne, los "intelectuales", y Nicholas con su novia Bridget, de clases claramente distintas (algo que Nicholas no olvida en ningún momento), que aterrizan ese mismo día de Londres.

A través de todas esas voces, Edward St Aubyn dibuja un mundo donde sexo, clase y una amoralidad calculada se convierten en los motores de esta sociedad de adultos.

En la periferia, habita Patrick. Patrick tiene unos 5 años y vive una vida aparte de la de sus padres, una vida en gran medida solitaria y falta de cualquier tipo de afecto, jugando solo por el campo de viñedos que les rodea, en la que Yvette, la criada, es la única constante de algo parecido a cariño.
Never Mind podría ser en muchos aspectos una novela devastadora, pero el abandono emocional de Patrick, la violencia mental y física de su entorno comparten espacio con una gran belleza lingüística, sobre todo en los pasajes de Patrick:
'He was convinced that his feet would slip if he moved, and he tried to stop wobbling by clenching his fists and his toes and looking down very seriously at the hard ground around the well. His sword was still resting on the ledge and he wanted to retrieve it in order to make his conquest complete, and so he leaned over carefully, with an enormous effort of will, defying the fear that tried to arrest his limbs, and picked up the sword by its scratched and dented grey blade. Once he got hold of the sword, he bent his knees hesitantly and jumped over the edge, landing on the ground, shouting hooray and making the noise of clashing metal as he slashed about him his imaginary enemies.'  
... y con una crítica aplastante que convierte a sus personajes en ridículos de una clase alta inútil y, en el mejor de los casos, redundante.

Never Mind se extiende a lo largo de una día, un día que podría ser como cualquier otro, pero que para Patrick supone un cambio profundo. Un cambio, que sustentado por los relatos de los otros personajes adquiere cierto sentido (que no justificación), pues poco a poco aprendemos las motivaciones detrás de las acciones de cada uno de los adultos y el verdadero horror del "hogar" de los Melrose... (volved, para eso, a la primera escena de David). Eso si, si queréis victimísmos o culebrones de mediodía, este no es ese libro; junto al horror, la risa inesperada de lo ridículo y de ese 'wit' tan inglés, lo que convierten el relato en algo más, en literatura. 

Edward St Aubyn inicia con esta corta novela, la informalmente llamada 'serie de Patrick Melrose', en la que describe las venturas y desventuras de Patrick, la superficialidad y el horror de la clase alta inglesa. Se ha acabado Downton Abbey, el mundo de los Melrose nada tiene que ver con el de los Crowley.



La editorial Anagrama tradujo unicamente el tercero de los libros de la serie, Leche Materna, en el 2008. Mientras, Picador ha reeditado toda la serie en paperback.


Never Mind | Bad News | Some Hope | Mother's Milk | At Last


[Fotos © Loomis Dean]
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