25 agosto 2015

Londres, zona 4



Existo, respiro, como, bebo, sueño, vaya que si, que sigo por aquí, con apenas tiempo para saber donde tengo el norte, con un trabajo que no me gusta pero que me permite quedarme aquí, que ya es mucho. 

1. Compro poco, paseo mucho, sueño en inglés, me cuesta hablar en castellano o catalán, como mucho más de lo que la fama de la comida inglesa sugiere, bebo más vino de lo que uno pudiera imaginar cuando aquí es infinitamente más caro. 
2. Paso horas sola.  
3. Rompí mi cámara y encontré una tienda de segunda mano con el mejor vendedor que jamás me haya atendido.  
4. He besado hasta quedarme sin aliento.  
5. Me paso días en un museo u otro, o voy a Camden con un algún amigo donde únicamente busco bebida, comida y una fantástica librería de segunda mano que hay en los establos.  
6. He conocido a gente interesante y gente que hace que te desintereses por ser sociable.  
7. He visto caricaturas reales de un sketch digno de Monty Python, odio el "ta!" y la nueva moda pija inglesa de hablar perezoso.  
8. Me conozco el Soho al dedillo pero vivo en suburbia, rodeada de casas, jardines y zorros.  
9. He conseguido un pequeño tocadiscos que me permite escuchar ese sonido de la aguja en vinilo, rascando música. 

Vaya, que cómo comentaba con hoy alguien, "no, no sé donde está el Madame Tussaud, yo solo vivo aquí"

No, no és como lo hubiera querido, pero tampoco es que supiera que era lo que quería cuando aterricé excepto la oportunidad de experimentar algo nuevo, nadar fuera del estanco. 

PS: He leído, he leído menos de lo que quería pero, por suerte he leído un par de libros que me han convencido de lo que significa escribir y escribir de cojones (sin perdón). Más en breve. Lo prometido es deuda. 

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