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27 marzo 2013

Por el camino de Swann de Marcel Proust (#3 The Classics Club)

Preguntad a cualquiera de vuestros abuelos que os reciten los Reyes Godos y escuchad, no los nombres si no la extraña cantinela con la que los recitan. Usar la musicalidad del lenguaje para cosas como la memorización es uno de los trucos más viejos que existen.

Parad cinco minutos y observad, tratad de poner en palabras lo que os rodea, y no hagáis aquello de "cuando lo vea lo reconozco", aquella pasividad de consumidor moderno, dádle una narrativa a  vuestras circunstancias. Ya no es únicamente el contenido lo que importa, de repente un "cómo lo explico" que consiga comunicar al máximo algo tan sencillo (a primera vista) cómo nuestra cotidianidad íntima se vuelve de vital importancia.

Vivimos rodeados de ritmo. Creamos, por lo tanto, rodeados de ritmo. Saber usar la prosodia propia de un lenguaje y manipularla de manera que, además de una historia, se cree un ambiente es marca de una cierta  genialidad de escritor.

Hay Autores (con mayúsculas) que aprenden a manipularlo y a recrearlo a voluntad y, por el momento, el mejor (y el más consciente de su uso) con el que me he encontrado es Marcel Proust. No demasiados autores te desaceleran a la velocidad que lo hace Proust, no demasiados consiguen que si a alguien has de seguir sea a él, y te adaptes a su paso tranquilo e intenso. La famosa madalena es también un siéntate y párate y recuerda.

Objetivamente hablando Por el camino de Swann se puede resumir en: ciertos recuerdos de la infancia de Marcel en Combray donde conoció a Swann; los famosos amores de Swann y Odette y como Marcel conoce a la hija de ambos, Gilberte. Un paseo por Wikipedia os podría contar lo mismo que acabo de resumir aquí.

¿Por qué se ha convertido entonces en este inmenso monumento ante el que nos acobardamos muchos?

Marcel Proust no es, objetivamente hablando, difícil de leer. Lo que le hace apabullador es su sentido del ritmo. O te adaptas o no puedes con él. Todo se ralentiza en Proust, todo se alarga y se concentra en base a las emociones. Ya no estamos ante un "Mi nombre es..., nací en..." de David Copperfield. Ya no disponemos de un hilo cronológico que nos conduzca por los recuerdos de una historia personal, el ensimismamiento narrativo lo ordena todo bajo el mando de la subjetividad emotiva. Marcel es un joven sensible, al que simpatías, antipatías, vuelos imaginativos, 'fancies' distintas y súbitas necesidades emocionales llevan de arriba a abajo. Y Swann es de la misma pasta, su relación con Odette intensa; un relato emocional que recurre al mínimo detalle, pero carente de ciertos marcadores externos que para ciertos lectores serían imprescindibles. Cómo un cuadro de impresiones, las guías a usar son distintas a las habituales, personales y propias.

Aprende y aplica paciencia o no entenderás por que estás leyendo Por el camino de Swann. Y, sin duda, merece la pena pasearse por esos caminos que llevan a la casa de Swann en Illiers-Combray. 



Cómo detalle, la traducción de Salinas y yo hemos tenido un mano a mano con los pronombres, pero me empeñé en ella por que me encantaba Salinas en la carrera. No es la más fácil, pero es sin duda merecedora del esfuerzo.

En busca del tiempo Perdido 1: Por el camino de Swann.
Marcel Proust
Alianza Editorial
ISBN:
9788420652726

















ANEXO: desde que me leí The Hare with the Amber Eyes me imagino a Charles Ephrussi como Swann (aunque no fue su único modelo) y en el cuadro de Caibellotte que hay más arriba (Le Pont de l'Europe) imagino las formas de Swann y Odette.

ANEXO2: Leed la entrada de Carol en 10.15 Saturday night. Lo explica bastante mejor que yo!



11 febrero 2013

A Lost Lady de Willa Cather (#2 The Classics Club)

La nostalgia es un poderoso motivador y si no fuera porque me cuesta creerme la máxima de que cualquier tiempo pasado fue mejor, caería en la voz de Neil Herbert, nuestro narrador. Pero yo estoy de parte de Marian, igual que, y he aquí el dilema del libro, también lo está éste narrador... pero no por las mismas razones.

Nuestra gran desavenencia es ese `lost`. Podría dejarlo allí, para que lo cacéis y los busquéis vosotros, pero no puedo más que evitar entrar en ello y garabatear (o teclear) ciertas reflexiones. Perderse implica un punto de partida al que no sabes (o no puedes) volver, ¿quién es el que decide ese 'lost'? Neil. No Marian. ¿Y por qué? pues porque Marian se niega a convertirse en una metáfora y a desaparecer junto al ocaso de un mundo. 

Pongámonos en antecedentes: Marian es la segunda (y bastante más joven) esposa del Capitan Forrester, empresario e ingeniero ferroviario, símbolo de la época de frontera del Oeste americano, cuando el desarrollo y la incógnita se daban la mano: la aventura de los grandes parajes, de los pantanos y los desiertos, de las praderas y las montañas inexploradas, de abrirse camino donde no lo hay. Pero todo tiene un fin. Y cuando ya no hay nada que descubrir o arreglar por el bien de los demás, cuando de repente el fin mismo de una actividad es la del beneficio propio, el Capitán Forrester ya no tiene cabida en ese nuevo mundo. Y con la ruina económica viene la física, a la que Marian asiste siempre solicita. 

A partir de este punto Neil nos relata la progresiva pérdida de un mundo y unos ideales, de una época, y de la mujer que él cree que los representa; y es un proceso en el que, a la par, se trasluce una tremenda, casi violenta, vitalidad.

Marian recurre a quién quizás no debería recurrir y busca luchar en un mundo que atropella al anterior y en el que quizás no sabe moverse; pero la opción de Neil sería la de aparcarla en alguna casita de viuda que terminaría oliendo a naftalina, recordatorio breve de una vida desaparecida.

Pero Marian aprende a sobrevivir. Marian se niega a ser un ídolo (caído o no), a dejarse llevar por la nostalgia y el olvido. Marian es de carne y hueso. Y Neil nunca la entiende, es incapaz de captar el verdadero carácter de Marian, su pasión por la vida... y quizás por eso que la "pierde".
It was what he most held against Mrs Forrester: that she was not willing to immolate herself, like a widow of all these great men, and die with the pioneer period to which she belonged; that she preferred life on any terms. In the end, Niel went away without bidding her goodbye. He went away with weary contempt for her in his heart.
Willa Cather es breve, directa, intensa y precisa. Y aún cuando se nota la nostalgia por un tiempo pasado, el paternalismo de Neil irrita, esa necesidad de protegerla "por su propio bien" para luego abandonarla finalmente cuando no hace caso a sus consejos, cuando se ve incapaz de entenderla, molesta como un picor. Por otra parte, es evidente el cariño, el interés y la simpatía, ese reconocimiento de una "clase" y una calidad diferentes, aún y cuando pasan totalmente incomprendidas; Marian es y sigue siendo una dama.

¿Qué es entonces lo que se pierde? ¿Una fantasía o una mujer?






Una Dama Extraviada
Willa Cather
Alba Editorial
ISBN: 9788484287001













 #2 Lectura de mi lista The Classics Club





[Barbara Stanwyck interpretó a Marian en la película homónima de 1934]

31 enero 2013

Franny and Zooey de JD Salinger (#1 The Classics Club)

La cuestión es que crecer puede ser una mierda, pero que se sobrevive; sobrevivimos, con malabares e insospechadas gratificaciones, pero sobrevivimos. Dejando atrás algunas inocencias, dejando atrás algunas ilusiones y, sobre todo, encontrando otras. 
'He feels that the plot hinges on mysticism, or religious mystification. […] I say that my current offering isn't a mystical story, or a religiously mystifying story, at all. I say it's a compound, or multiple, love story, pure and complicated.'
Imposible que esté más claro, y a pesar de eso, sólo cuando leía las últimas líneas adquiría el texto esa pista que le daba sentido* .

Es como una historia de habitación cerrada en la que, de repente, Salinger te suelta en medio ¿qué haces? te apañas y prestas atención, poco a poco vas pillando y vuelves atrás y relees para asegurarte que recuerdas bien lo que has leído, qué entiendes lo que te están intentando explicar, ¿lo entiendes de verdad? Es fácil perderse entre las palabras, la inteligencia y la experiencia de la narración de Salinger. (O quizás no, pero seguro que aprendes a buscar la substancia, la esencia, ¡presta atención! está allí, huye del brillo de la superficialidad)

Franny parece perderse; en sus primeros veinte años, harta de lo que la rodea, harta de las inconsecuencias y las mezquindades de su vida diaria, deja la universidad (aquí es donde piso con cautela pues bien podría hablar de mi) y se refugia en la espiritualidad de una oración (bien podría ser una historia mística, pero no). 

El otro refugio de Franny es el apartamento familiar de New York, y si antes nos la encontrábamos casi descontextualizada, de repente todo los que vemos es el contexto de Franny: la familia Glass. Genios, extravagantes, con demasiado carácter, actores, dramáticos, freaks por concesión propia de Zooey. El otro protagonista de la historia, Zooey el destructor y el cínico. Y, a pesar de todo, el que tiene la clave para Franny, el amor y la experiencia, aunque no la tenga para si mismo.

El texto es un pedazo de las complejidades y las variabilidades de lo que significa querer a alguien, Bessie, Buddy, Mr Glass, Zooey, Franny, con todas sus extravagancias e incomunicaciones. Y es imperfecto e incompleto, pero, en ocasiones, es suficiente (Karina dixit: 'no somos ni Romeo ni Julieta'), es más que suficiente. 

Lectura obligatoria para adolescentes, oiga. Menos vampiros que brillan, más Franny y Zooey Glass. Aunque sea imposible, para que me engaño, contexto sociocultural dice que JD Salinger es para intelectuales, pues vivimos en un país donde la cultura es un lujazo y demostrarla es de snobs.




[* Efecto buscado por el autor por otra parte; según Alianza, la editorial de JD Salinger en España: "Por expreso deseo del autor, no está permitido que la editorial aporte en su material promocional ningún tipo de texto adicional, información biográfica, cita o reseña relacionados con esta obra."] 

Franny y Zooey
J.D. Salinger
Alianza Editorial
ISBN: 9788420674285; 2011; España, 208 pags.












[Foto ©  Olivier Theyskens via Witches and Slippers and Hoods

24 noviembre 2012

Cosas que leer en los próximos años

Me entusiasman las listas. Hay algo terriblemente tranquilizador en ellas así que cuando vi la entrada de littleEmily, no me pude resistir; y es que me gustan desde que mi profesora de literatura de primero de BUP (que si, que soy una antigua) me pasara una mecanografiada... lo de cumplirla ya es otra cosa. Soy consciente que eso de los retos de se me da fatal (por no terminar, ni siquiera acabe esa lista primera), lo mismo que nunca terminaba mis deberes, pero lo sigo intentando.

Así que creo que me apunto a The Classics Club. Me he preparado unos cincuenta de entre esos libros que tengo pendientes de leer, que me muero por leer, que me dan pánico leer: algunos llevan ya tiempo en mis estanterías, algunos los he empezado y no no seguido, otros los he casi mitificado. Es otra manera, también, de admitir algunas de mis grandes lagunas.

Es también una lista de los deseos.

Políglota si posible (manejaré si puedo 4, si no, el default será el castellano, creo). Cambiable y mutable como lo somos todos, sobre todo con un plazo de 5 años a la vista, así que añadiré, cambiaré, retocaré, me distraeré y volveré. Y leeré, que las aventuras que me esperan son muchas.




Bassani, Giorgio: Le storie Ferraresi
Bradbury, Ray: Fahrenheit 451
Calvino, Italo: Se una notte d'inverno un viaggiatore
Camus, Albert: El Extranjero
Cather, Willa: A Lost Lady – My Antonia
Conrad, Joseph: Nostromo –etc…
Crowley, John: Little, Big
Cheever, John: Falconer
Dante: La Divina Comedia
Dostoevesky, Fyodor: El Idiota – Los Hermanos Karamazov
Dreiser, Theodore: American Tragedy
Du Maurier, Daphne: Rebecca
Eco, Umberto: Il nome della rosa
Faulkner, William: The Sound and the Fury
Gaddis, William: The Recognitions
Greene, Graham: The Power and Glory
Gombrowicz, Witold: Ferdydurke
Fitzgerald, F. Scott: The Great Gatsby – Tender is the Night
Forster, E.M.: Passage to India
Hamsun, Knut: Hambre
Hardy, Thomas: A Pair of Blue Eyes – Jude the Obscure
Heller, Joseph: Catch-22
Herodoto: Libros de Historia
Joyce, James: Ulysses
Papini, Giovanni: Gog
Lampedusa, Giuseppe Tomasi: Il Gattopardo
Lima, Lezama: Paradiso
Lispector, Clarice: La Pasión según GH
Mann, Thomas: La Montaña Mágica - Los Buddenbrook
Maugham, W. Somerset: Of Human Bondage
Melville, Herman: Moby Dick
Montaigne, Michel de: Essays
Musil, Robert: El hombre sin atributos
Nabokov, Vladimir: Lolita
Hasek, Jaroslav: El buen soldado Svejk
O’Brian, Flann: At Swim Two-Birds – The Third Policeman
Pamuk, Orhan: Mi nombre es Rojo
Pelevin, Víktor: La vida de los Insectos
Proust, Marcel: En Busca del Tiempo Perdido
Pynchon, Thomas: Gravity’s Rainbow - V
Rand, Ayn: Atlas Shrugged
Roth, Joseph: La Marcha Radetzky
Sales, Joan: Incerta Gloria
Salinger, J.D: Franny and Zooey
The Sagas of the Icelanders
Torrente Ballester, Gonzalo: La Saga-Fuga de JB
Turgenev, Ivan: Padres e Hijos
Twain, Mark: The Adventures of Huckleberry Finn
Wallace, David Foster: The Infinite Jest
Yourcenar, Marguerite: Memorias de Adriano




[Photo de Barton Silverman para The New York Times]
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