Preguntad a cualquiera de vuestros abuelos que os reciten los Reyes Godos y escuchad, no los nombres si no la extraña cantinela con la que los recitan. Usar la musicalidad del lenguaje para cosas como la memorización es uno de los trucos más viejos que existen.
Parad cinco minutos y observad, tratad de poner en palabras lo que os rodea, y no hagáis aquello de "cuando lo vea lo reconozco", aquella pasividad de consumidor moderno, dádle una narrativa a vuestras circunstancias. Ya no es únicamente el contenido lo que importa, de repente un "cómo lo explico" que consiga comunicar al máximo algo tan sencillo (a primera vista) cómo nuestra cotidianidad íntima se vuelve de vital importancia.
Vivimos rodeados de ritmo. Creamos, por lo tanto, rodeados de ritmo. Saber usar la prosodia propia de un lenguaje y manipularla de manera que, además de una historia, se cree un ambiente es marca de una cierta genialidad de escritor.
Parad cinco minutos y observad, tratad de poner en palabras lo que os rodea, y no hagáis aquello de "cuando lo vea lo reconozco", aquella pasividad de consumidor moderno, dádle una narrativa a vuestras circunstancias. Ya no es únicamente el contenido lo que importa, de repente un "cómo lo explico" que consiga comunicar al máximo algo tan sencillo (a primera vista) cómo nuestra cotidianidad íntima se vuelve de vital importancia.
Hay Autores (con mayúsculas) que aprenden a manipularlo y a recrearlo a voluntad y, por el momento, el mejor (y el más consciente de su uso) con el que me he encontrado es Marcel Proust. No demasiados autores te desaceleran a la velocidad que lo hace Proust, no demasiados consiguen que si a alguien has de seguir sea a él, y te adaptes a su paso tranquilo e intenso. La famosa madalena es también un siéntate y párate y recuerda.
Objetivamente hablando Por el camino de Swann se puede resumir en: ciertos recuerdos de la infancia de Marcel en Combray donde conoció a Swann; los famosos amores de Swann y Odette y como Marcel conoce a la hija de ambos, Gilberte. Un paseo por Wikipedia os podría contar lo mismo que acabo de resumir aquí.
¿Por qué se ha convertido entonces en este inmenso monumento ante el que nos acobardamos muchos?
Marcel Proust no es, objetivamente hablando, difícil de leer. Lo que le hace apabullador es su sentido del ritmo. O te adaptas o no puedes con él. Todo se ralentiza en Proust, todo se alarga y se concentra en base a las emociones. Ya no estamos ante un "Mi nombre es..., nací en..." de David Copperfield. Ya no disponemos de un hilo cronológico que nos conduzca por los recuerdos de una historia personal, el ensimismamiento narrativo lo ordena todo bajo el mando de la subjetividad emotiva. Marcel es un joven sensible, al que simpatías, antipatías, vuelos imaginativos, 'fancies' distintas y súbitas necesidades emocionales llevan de arriba a abajo. Y Swann es de la misma pasta, su relación con Odette intensa; un relato emocional que recurre al mínimo detalle, pero carente de ciertos marcadores externos que para ciertos lectores serían imprescindibles. Cómo un cuadro de impresiones, las guías a usar son distintas a las habituales, personales y propias.
Aprende y aplica paciencia o no entenderás por que estás leyendo Por el camino de Swann. Y, sin duda, merece la pena pasearse por esos caminos que llevan a la casa de Swann en Illiers-Combray.
Cómo detalle, la traducción de Salinas y yo hemos tenido un mano a mano con los pronombres, pero me empeñé en ella por que me encantaba Salinas en la carrera. No es la más fácil, pero es sin duda merecedora del esfuerzo.
En busca del tiempo Perdido 1: Por el camino de Swann.
Marcel Proust
Alianza Editorial
ISBN:
9788420652726
ANEXO: desde que me leí The Hare with the Amber Eyes me imagino a Charles Ephrussi como Swann (aunque no fue su único modelo) y en el cuadro de Caibellotte que hay más arriba (Le Pont de l'Europe) imagino las formas de Swann y Odette.
ANEXO2: Leed la entrada de Carol en 10.15 Saturday night. Lo explica bastante mejor que yo!







