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05 agosto 2013

Good Behaviour de Molly Keane




Las familias en muchas ocasiones duelen, y si eres Aroon St Claire, además, es probable que maten. A no ser que mates tu antes. Si habéis empezado el libro pensaréis que estoy exagerando, Good Behaviour no es una novela negra, me diréis... si no fuera que no, que no estoy exagerando. Lo que Aroon mantiene con su madre es una guerra encubierta, sólo que no es hasta el final del libro que nos damos cuenta.

Así que empezamos una novela, que no es negra, con un sutil matricidio. Con lo que Aroon nos abre toda una puerta a la historia de una clase social anglo-irlandesa en gran parte en decadencia, esa misma clase que se muere y se ahoga en Troubles*, para la que las buenas maneras es quizás lo último a lo que agarrarse.

Trampa número uno: la muerte de la madre de Aroon juega con ese conocimiento, antes que comer algo que detesta y perder posición frente a su hija, prefiere morir, algo que Aroon es probable que sepa, pues a la fuerza ha aprendido las reglas del juego.

Trampa número dos: Aroon conoce las reglas de la educación en sociedad, Aroon es también nuestra narradora... así que no os fíes de nada. La historia que ella cuenta es una historia de incomprensión total, y a pesar de que se dibuja constantemente como una víctima ante su madre, hay algo en Aroon igual de repulsivo, una ceguera voluntaria a las realidades que la rodean que hace que nunca puedas ponerte de su parte, a pesar de que toda la novela es una justificación de su supervivencia.
"You must be out of your mind." I said... I was, after all, Aroon St Charles.
Ceguera ante la incompetencia de su padre, ceguera voluntaria ante la realidad y circunstancias de la vida de su hermano, ceguera voluntaria ante sus vecinos, sus criados, su dinero... Tampoco es que Aroon sea la mala de la película, casi todos se llevan la medalla en vivir lado a lado sin apenas conocerse, la diferencia de Aroon respecto al resto de su familia, probablemente el gran patetismo del personaje, es un deseo incontenible de amor, de ser querida.

No se muy bien si agradecerle o maldecir a Molly Keane por haber escrito el libro: sabes que te está timando, sabes que el narrador de la historia es parcial y poco de fiar, sobrevives la novela a base de leer entre líneas una semblanza de algo más allá de la cortina que te pone frente a los ojos; terminas detestando a todos los personajes, pero sabes, ya desde el principio, lo inevitable de todo lo que ocurre. Es como ver un accidente del que no puedes apartar los ojos. Eso si, atado y presentado a la perfección, no sea que hablemos de sentimientos y creemos una situación incómoda. Pero no puedes dejar de leerlo, agarrada por el control total que Molly Keane ejerce sobre ti.

Y no le dieron el Booker.





*... y no mencionaremos la casualidad (?) en el pseudónimo que Molly Keane usó durante años.

[Imagen de Life Archives]
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